Bajar De Peso-No Basta Solo Con Adelgazar

Los Pilares Para Bajar De Peso

El gen ahorrador

Una breve historia del pasado para entender el presente y cambiar el futuro. Nuestros ancestros, hace miles de años, caminaban grandes distancias para poder cazar y recolectar. En caso de no tener éxito, pasaban semanas sin alimentarse. Para ellos era vital, en caso de ayunos prolongados, tener en su cuerpo un almacenamiento de energía suficiente para sobrevivir. Con el tiempo, el desarrollo de la agricultura y de la ganadería hizo que el ser humano ya no saliera a buscar alimentos sino, por el contrario, que pudiera traerlos hacia él. Hecho al que ayudó la creación del delivery y que derivó en menos movimiento para el cuerpo (falta de ejercicio), lo que sumado a la gran disposición de alimentos lleva al sobrepeso.

Bajar de peso solamente no es la solución

Nosotros podemos imitar lo que hacían nuestros antepasados mediante una dieta moderada o baja en hidratos de carbono y más ejercicio físico. Pero bajar de peso solamente no es la solución. Los kilos no son un buen indicador de cómo nos vemos. Podemos bajar 5 kilos, los cuales 4 kilos pueden ser de músculo y 1 kilo de grasa. El resultado sería que nos veríamos igual, pero más pequeños, aunque no diferentes. Por otro lado, perder músculo disminuiría nuestro metabolismo basal, por lo que gastaríamos menos calorías durante el día porque éste es un tejido que necesita mucha energía sólo para mantenerse. Partiendo del verdadero concepto de obesidad como exceso de grasa, NO de peso, deberíamos pensar en un análisis de la composición corporal al momento de pensar en nuestra salud.

El IMC (Indice de Masa Corporal) relaciona el peso con la estatura sin tener en cuenta la masa muscular, por lo que no es representativo y menos en deportistas, ya que lleva a errores en la evaluación de los progresos. La biompedancia, en cambio, es una balanza especial que aparte del peso mide el valor de ciertos tejidos como el porcentaje de músculo y grasa corporal, siendo muy útil en estos casos. También es útil la cinta métrica, pero sólo en las “zonas problema” para analizar los progresos en esas áreas puntuales donde suele ser más difícil eliminar el tejido adiposo (ej. las caderas en las mujeres y la zona abdominal en los hombres). Cualquiera sea el instrumento de evaluación, la mejor elección no es simplemente bajar de peso sino cambiar la composición corporal, es decir, perder grasa pero manteniendo músculo.

Los pilares

Dieta y ejercicio son dos elementos interrelacionados, su efecto es sinérgico por lo que se deben realizar al mismo tiempo para óptimos resultados. Disminuir de forma exagerada las calorías sin realizar actividad física no es conveniente. Mientras más restringimos las calorías, más lento se vuelve nuestro metabolismo para protegerse por la falta de alimento. Para ser efectivos en un programa de bajar de peso, debemos disminuir el consumo de calorías y al mismo tiempo realizar ejercicio. De esta manera aportamos menos energía al cuerpo pero el entrenamiento se encarga de mantener nuestro metabolismo elevado, obligando al organismo a utilizar el tejido adiposo como fuente de energía. ¿Qué tipo de ejercicio es el más recomendable? Lo ideal es el entrenamiento de intervalo, es decir, aquel en el que se alternan altas con bajas intensidades. Además de quemar calorías durante su realización, este tipo de actividad ayuda a seguir degradando la grasa durante el resto del día a causa de su gran impacto metabólico.

Es por eso que los velocistas tienen un nivel de tejido adiposo muy bajo y al mismo tiempo mantienen una buena masa muscular. Si la dieta es acompañada por suplementos deportivos, además, estos potenciarán los efectos de la alimentación y el ejercicio aumentando el metabolismo basal, quemando más grasa durante los entrenamientos o bien inhibiendo parcialmente el apetito. Hay que recordar que los suplementos deportivos colaboran con nuestros objetivos pero no producen efectos mágicos por si mismos. Por último, existe un cuarto elemento que potencia significativamente a todos los demás: una “actitud positiva”. Hay una gran diferencia en la efectividad de los programas cuando una persona está completamente determinada y comprometida con sus objetivos. Todo el organismo se predispone psicológicamente y hasta hormonalmente para progresar de una manera mucho más rápida en bajar de peso.

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